Violencia y drogas arriesgan a niños a perder su familia


December 10, 2018 Noticias

an>Las historias de Gabriel, Casilda y Carmen exponen problemáticas latentes en la ciudad.

A Gabriel y sus hermanos, su padre los abandonó en La Paz y luego en Cochabamba. Ingresaron a distintos centros de acogida y dejaron de verse por al menos 8 años. En este caso, no hubo reintegración familiar.

En otro caso, Casilda conoció a Deimar en las calles. Él consumía drogas y alcohol. Tienen dos hijos. Su suerte fue mejor que la de la familia de Gabriel. Casilda y Deimar encontraron ayuda en Aldeas Infantiles SOS.

Entretanto, la crisis económica azotó a la familia de Carmen y Edwin. Tienen cuatro hijos y, en algún momento, llegaron a no tener qué comer, dónde dormir, y a eso se agregó el tema de violencia.

El gerente de Programa de Aldeas Infantiles SOS Cochabamba, Alberto Melgar, explicó que existen situaciones que ponen a los niños en riesgo de perder su familia: la migración, el hacinamiento con violencia intrafamiliar, que no estén documentados. A esto se agrega la falta de programas que impidan la ruptura del núcleo familiar.

De acuerdo con el estudio “Cada Niño y Niña cuenta: Situación de derechos de los niños y niñas que perdieron el cuidado familiar o están en riesgo de perderlo”, de la Universidad Católica Boliviana y Aldeas Infantiles SOS, en Cochabamba hay aproximadamente 224.000 niños que están en riesgo de perder su familia. De ellos, alrededor de 13 mil vive con alguna otra persona que no es pariente; y 2.400 están institucionalizados, en centro de acogida. Melgar detalló que 7 de cada 10 (un 70 por ciento ) niños que están en hogares tienen familia.

“Entonces, algo pasó con las familias. Por el sistema de protección, estos niños fueron rápidamente institucionalizados. Tenemos que buscar alternativas”.

Con el objetivo de buscar esas alternativas, de que los niños no pierdan su familia, la semana pasada se instaló en Cochabamba la mesa “Por el derecho a vivir en familia”, a la cabeza del Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges) y con la participación de Aldeas SOS, jueces, defensorías de los municipios del eje metropolitano, Brigada Parlamentaria, Infante y otras instituciones.

El plan ya tiene más de cuatro años.

GABRIEL “Mi papá nos dijo que iba a volver dentro de un mes, pero no volvió”.

Gabriel tiene tres hermanos. Cuando murió su mamá, quedaron a cargo e su papa, en La Paz. Después, su hermano mayor se fue al cuartel. Su padre se trasladó a Cochabamba y los dejó. Entonces, ellos llegaron también a Cochabamba. Pero, su padre volvió a abandonarles.

Las circunstancias derivaron en la separación de los tres. Cada uno fue enviado a un centro de acogida distinto.

“Dijeron que nos íbamos a quedar un mes, pero nos hemos quedado ocho años. (…) No me gustaba estar ahí, extrañaba mucho a mi familia”.

De acuerdo con el estudio Cada Niño y Niña cuenta, Gabriel y sus hermanos no tuvieron un proceso exitoso d institucionalización por distintos motivos, entre ellos la falta de coordinación interinstitucional “que ayude al papá y a su familia a sobrellevar la situación”.

Algunos factores que inciden en la inadecuada atención de niños, niñas y sus familias son la poca claridad en las competencias, personal insuficiente y la falta de programas formativos para padres, madres, niños, niñas y adolescentes.

CASILDA Casilda conoció a Deimar, quien le confesó que fue abandonado a los 12 años y que jamás sintió el amor de familia. Dejó la escuela y sobrevivió en la calle.

En esta pareja, ninguno tenía oficio y estuvieron a punto de dejar a sus dos hijos en el abandono. Pero, querían estar juntos y ser buenos padres. Se enteraron de que podían recibir apoyo en Aldeas Infantiles SOS.

Los pequeños fueron atendidos con el tema de escolarización y, además, se estabilizó su nutrición. La pareja, en tanto, tiene apoyo para prosperar como papás. En la actualidad, cuentan con trabajo y no quieren volver a la calle.

“No queremos (que nuestros hijos) pasen por lo mismo que nosotros”, dijo Casilda.

CARMEN Y EDWIN Hace pocos años, en la familia de Carmen y Edwin no había trabajo.

“Llegó un momento en el que no sabíamos qué comer, cómo estar juntos sin pelear, ni bajo qué techo dormir”, comentó Carmen.

Había violencia y crisis familia. Sus hijos pidieron ayuda y la encontraron también en SOS, donde frenaron la violencia y les garantizaron la alimentación. 

Aprendieron a construir sus propios muebles, mejoraron su autoestima y consiguieron trabajo, él como albañil y ella en el negocio de la comida.

La asistente Técnica del Sedeges, Érika Marcani, informó que en el departamento hay 47 centros de acogida.

Reconoció que uno de los problemas, que afecta a los niños, son los equipos multidisciplinarios, como ejemplo, por el cambio constante de personal en las defensorías.

“Entonces, no se realiza el trabajo de investigación que debería desarrollarse para que el niño pueda retornar en un tiempo corto mínimo a su familia de origen”.

La jueza de la Niñez y Adolescencia Claudia Canaza coincidió con la falta de institucionalización de cargos.

Manifestó, además, que entre los obstáculos identificados, por los que existe el riesgo para los niños, está el desconocimiento de la normativa.

“Tenemos un Código, pero hay algunos actores dentro del sistema de protección del niño y adolescente que no conoce muy bien el contenido y, por tanto, no logra interpretar y menos implementarlo a cabalidad”.

Acotó que hay vacíos, porque no hay una figura clara para poder implementar una modalidad alternativa para los niños.

“Lo conocemos en el Código como un acogimiento circunstancial. Es decir, que por un determinado tiempo son sacados de su entorno familiar, pero, directamente, la opción es llevarlos a un centro de acogimiento. Queremos evitar llevarlos”.

Una de las recomendaciones es la propuesta de una ley que establezca la creación de familias para el acogimiento circunstancial. La Alcaldía de Cochabamba y Aldeas Infantiles SOS desarrollan un programa en el que trabajan con 100 familias, que están en situación de riesgo por violencia, alcoholismo, migración, hacinamiento o indocumentación, en el Distrito 9.

Melgar dijo que el programa implica acciones referidas a servicios directos para las familias, como el apoyo con víveres, atención de salud, la documentación para permitir el desarrollo de capacidades productivas de los padres, además de las económicas y laborales.

Apuntes

Factores internos y externos

De acuerdo con el estudio “Cada Niño y Niña cuenta: Situación de derechos de los niños y niñas que perdieron el cuidado familiar o están en riesgo de perderlo”, entre los elementos que afectan a la estabilidad y funcionamiento de la familia están:

* Los factores internos, que se manifiestan dentro del hogar, como la violencia intrafamiliar, abuso sexual, alcoholismo, divorcio, abandono y elevado número de hijos, entre otros.

* Los factores externos, como el contexto social, referidos a la baja cobertura de servicios de salud, migración o pérdida de redes sociales de apoyo; o el contexto cultural con las pautas de crianza negativas o cambiantes, indiferencia de la sociedad u otras; y el contexto político con ausencia de políticas públicas.

Los extremos

El impacto social que tiene la pérdida del cuidado familiar se traduce en dos extremos de la realidad: los niños, niñas y adolescentes institucionalizados, cuyo número en el país es de alrededor de 30 mil; y los que viven en situación de calle, cerca de 4 mil.// Opinión

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