Ciclismo, investigaciones, doping y lío en las redes


January 29, 2018 Noticias

an>El presente del ciclismo nacional está caldeado. El 13 de enero pasado, hace exactamente 16 días, el dirigente cochabambino Edgar Herrera sorprendió al mundo del pedal con una denuncia estruendosa: “Hay tráfico de drogas”. Apenas trascendió la noticia, el escándalo se expandió. Algunos allegados al deporte entendieron, a priori, que la acusación había hecho referencia a una supuesta compra y venta de drogas de la envergadura de la cocaína. 

No resultó así. Más tarde, Herrera salió al paso y necesitó aclarar que sus dichos fueron encauzados hacia proveedores de “medicamentos” no permitidos para el consumo en el deporte. 

El hecho no ha sido más que el disparador de los problemas de fondo: la coexistencia de dos federaciones, la fricción irreconciliable, la incertidumbre de los deportistas, la desazón de las empresas que apoyan económicamente los torneos, y el dopaje en Bolivia, país en el que (los dirigentes nacionales coinciden) “no se realizan controles antidoping desde 2013”.

Hay dualidad institucional. Por un lado, se encuentra Herrera, que se desempeña como presidente de la Federación Boliviana de Ciclismo (FBC), reconocida como la entidad máxima de la disciplina en el plano local por la Unión Ciclística Internacional (UCI). Este ente decidió no quitarle el apoyo, pese a que otro frente entiende que el tiempo del cochabambino en el mando terminó en 2017. Del otro lado está la institución federativa que ha conformado la potosina Sonia Ramos, quien en mayo pasado fue elegida en el occidente del país como nueva titular. Ello se dio en el marco de un proceso que contó con el respaldo de las asociaciones, mismas que han determinado “desconocer” a Herrera a mediados de año. Esta federación, no obstante, carece del aval de la UCI y también del Ministerio de Deportes.

El vicepresidente de la Confederación Panamericana de Ciclismo (Copaci), Edgardo Hernández, participó del comité electoral. Los ánimos no fueron los más amables. Incluso, hubo un cuarto intermedio.

Según Ramos, quien comenzó a relacionarse con el ciclismo en 2015, cuando estaba al frente de la Asociación de Potosí, la idea de “dos federaciones” no es acertada. “Hay una, a la cabeza nuestra. La otra cuenta con el aval momentáneo de la UCI, pero no tiene representación, estructura, ni directorio”. Dice no aferrarse a una silla. Si la Copaci sugiere otras elecciones, aceptará.

Herrera asume que ese proceso eleccionario no fue válido debido a la “carencia” de personería jurídica de las asociaciones. Su posición ha sido fortalecida por la Unión Ciclística, que en las últimas semanas le envió una nota en la que lo ratifica como mandamás oficial.

INVESTIGACIONES El caso de dopaje positivo más reciente fue el de Óscar Soliz. Se dio tras su participación en la Vuelta a Colombia, cuando hallaron CERA, una sustancia no permitida. ¿Cuántas figuras de doping se dieron en los últimos 10 años en Bolivia? Según Herrera, superan los 9. Lo cierto es que el dirigente decidió salir a la palestra y denunciar que en el país hay ciclistas que no pueden representar a la Tricolor por haber incurrido en la falta. Aclaró el punto del “tráfico de drogas”. Asegura que hay proveedores extranjeros que ofrecen sustancias prohibidas.

“No incluye a ningún boliviano. Son otras personas que vienen del exterior y venden acá. Mandé una carta a la UCI sobre esto”.

Hace dos semanas, el federativo fue tajante: nueve pedalistas han sido excluidos por haber incurrido en el dopaje positivo. Tanto él como Ramos coinciden en un punto: en Bolivia no se efectúan controles desde 2013. Van cinco años sin muestras. La potosina admite que “sí hubo algunos casos, pero esos ciclistas cumplieron su sanción”.

Este frente adelanta que se centrará en una investigación minuciosa. “No lo vamos a dejar de lado. La desorganización de una institición puede llevar a este tipo de cosas”.

El costo significativo que supone tomar muestras es el principal obstáculo. De acuerdo con Herrera, cada prueba implica alrededor de 300 dólares. “Siguiendo los reglamentos de la UCI, en un torneo nacional se tendrían que controlar al ganador y al segundo; y dos más por sorteo. Ello, en cada categoría. No tenemos presupuesto como para hacer ese control de doping”.

Cuestionado sobre su postura de denunciar ahora lo que ha venido aconteciendo entre los ciclistas, el dirigente arremete: “Antes estaba en la Asociación. No era mi obligación castigarles. No podía hacerlo”.

TEMOR EN EMPRESAS Y LÍO EN REDES Herrera manifiesta que cada semana debe cambiar sus contraseñas en las redes sociales porque ha advertido que intentan hackear sus perfiles. “Son siete personas que trabajan con cuentas falsas. Eso ya se presentó a la FELCC. También hemos pedido la identificación de números a Tigo, Viva y Entel, pues mandan mensajes e insultan. Tengo todo grabado”.

Atemorizada con el presente del ciclismo, una allegada al deporte (que prefiere mantener su nombre en reserva) que apoya económicamente las competencias dice que se ha dado una “guerra” y que todo ello merma las ganas de las empresas de colaborar.

“Don Edgar tiene el apoyo de la internacional. Doña Sonia no, pero sí el de algunos ciclistas. El ciberbullying que hay es lo peor”.

Herrera comunica que ha iniciado un proceso penal a Ramos “como Federacion y como Edgar Herrera”. “Este proceso es de conocimiento de la Copaci”.

“Dopaje de la bicicleta”, concepto moderno

Se trata de un concepto relativamente nuevo en el mundo del deporte nacional. El “dopaje de la bicicleta”. No solo el competidor puede caer en el doping, sino también su vehículo.

Se incurre en la falta cuando la bicicleta es optimizada con un motor interno no permitido por lógicas razones. Durante un mundial Sub 23, la francesa Femke Van den Driessche fue descubierta.

La Vuelta a Bolivia regresa tras cinco años

Pasaron cinco años desde la última vez que se concretó la Vuelta a Bolivia. Se dio en 2013, ocasión en que el colombiano Salvador Moreno se quedó con la victoria, seguido por Óscar Soliz.

“Este año haremos la Vuelta a Bolivia. Vamos a pelearla como sea”, garantizó Edgar Herrera, mandamás federativo. La firma mexicana Deportan apoyará con presupuesto.

Tráfico de drogas no quiere decir “cocaína”

El presidente de la Federación Boliviana de Ciclismo (FBC), Edgar Herrera, explicó que al haber denunciado la supuesta existencia de “tráfico de drogas” nunca se refirió a compra y venta de sustancias como la cocaína.

“Están entendiendo mal. Hay muchos deportistas que se encuentran tranquilos. A algunos les duele, pero a uno que no se mete en nada, no le molesta”. Pidió disculpas a quienes pudieron sentirse afectados.

Acullicu, práctica para combatir

El consumo de la hoja de coca es usual para optimizar el rendimiento físico, entre otras cosas. Mastican coca o realizan el “acullicu” también aquellos que trabajan en las minas, por ejemplo.

El dato curioso que dio Edgar Herrera es que esta práctica también se da entre los pedalistas de las provincias. Y lo cierto es que se trata de un hecho que no va en concordancia con el ciclismo y sus normas establecidas, pues optimiza la performance (actuación).

La Federación ha desarrollado charlas para comunicar que el acullicu no está permitido.

“En muchas carreras fui a concientizar que eso es malo. Han entendido. Recuerdo que, una vez, argentinos y paraguayos estaban con hojas de coca. No sabían. Les dije que no correrían así”, comentó Edgar Herrera.

Falta presupuesto para los controles

Desde 2013 a la fecha “no se concretan controles contra el dopaje en Bolivia”. La potosina Sonia Ramos, quien ha sido electa a mediados de 2017 como presidenta de la federación alternativa, manifestó que según sus investigaciones, en el país no se llevan a cabo las tomas desde 2013, año que coincide con la última vez que tuvo lugar la Vuelta a Bolivia.

Edgar Herrera, titular federativo desde 2015, también ha reconocido que ese panorama es real.

Ello, debido a que supuestamente la institución no posee recursos económicos suficientes como para llevarlos a cabo.

“Para un deportista, nos costaría más o menos unos 300 dólares. Y siguiendo los reglamentos de la UCI, en un campeonato nacional deberían entrar el ganador y el segundo; y dos más por sorteo en cada categoría. No tenemos un presupuesto como para hacer ese control doping”.

Según el federativo, ha salido una resolución nueva que establece la culpabilidad no solo del atleta que cae en la falta, sino además, la de su entorno. Esto es, mecánico, entrenador y club.

No obstante, consideró que es necesario asistir a aquellos pedalistas que se ven “tentados” en tomar una mala decisión.

“Hay un fantasma que les persigue (rendimiento en baja) y eso hace que cometan errores. Hay que llegar a ellos, ayudarlos y controlarlos”.

Herrera dijo que tiene un mandato de cuatro años.// Opinión

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